Sociedad
EL VOCERO PRESIDENCIAL VIVE OTRA REALIDAD
Luego de las recientes declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, respecto al creciente endeudamiento de las familias argentinas, desde el Centro de Almaceneros y Comerciantes Minoristas de la Provincia de Córdoba consideraron que esos dichos constituyen una preocupante demostración de desconexión con la realidad cotidiana que viven millones de hogares en nuestro país.
En un comunicado la entidad que nuclea a los almaceneros cordobeses indican que: «El endeudamiento no es una mala administración financiera: es el resultado de una realidad social que no puede negarse».
Sostener que la morosidad de las familias argentinas responde, principalmente, a que «las personas deben aprender a manejar sus ingresos», que «llevan la tarjeta al límite» por “desconocimiento de sus posibilidades” o que existe un «proceso de aprendizaje» sobre el uso del crédito, implica reducir un drama social a una supuesta incapacidad individual para administrar sus finanzas.
Desde el Centro de Almaceneros de la Provincia de Córdoba, rechazaron enfáticamente esa interpretación y argumentaron este rechazo diciendo: «No porque el crédito responsable no sea deseable, sino porque hoy la mayoría de las familias argentinas no se endeuda para financiar consumos suntuarios como vacaciones, automóviles o inversiones. Se endeuda para comer».
En el último Informe Económico y Social, elaborado por el IETSE, que depende de este Centro de Almaceneros revela un dato tan contundente como doloroso: en Junio 2026, 9 de cada 10 hogares argentinos financiaron la compra de alimentos.
«Las familias recurren a la tarjeta de crédito, al fiado del almacén del barrio, al préstamo de familiares, de amigos, de financieras, de prestamistas o de billeteras virtuales, porque el salario ya no alcanza. No existe aquí un problema de educación financiera. Existe un problema de insuficiencia de ingresos» indicaron desde la entidad comercial.
Luego le advirtieron al vocero presidencial que: «Cuando una madre o un padre utiliza la tarjeta para comprar leche, pan, pollo o arroz, no está realizando una mala planificación económica. Está intentando evitar que sus hijos pasen hambre. Cuando una familia compra al fiado en el comercio de cercanía, no está calculando incorrectamente su capacidad de pago, Está apelando al último mecanismo que todavía le permite sostener una alimentación mínima».
Pretender explicar este fenómeno como una consecuencia del «reaprendizaje del crédito» constituye, además de un grosero error técnico; una lectura absolutamente injusta de la realidad social, indicaron.
«Quienes realizamos relevamientos estadísticos sabemos perfectamente lo que qué está ocurriendo.
Vemos madres que eliminan comidas para que puedan comer sus hijos.
Vemos jubilados que eligen entre comprar medicamentos o alimentos.
Vemos trabajadoras y trabajadores registrados que no llegan a cubrir sus necesidades básicas.
Vemos comerciantes que sostienen el fiado (aún con altas tasas de morosidad e incobrabilidad) porque conocen desde hace años a sus clientes y saben que detrás de cada libreta hay una familia desesperada, no un consumidor irresponsable», expresaron los almaceneros en su comunicado.
Más adelante agregan: «Por ello, resulta especialmente preocupante que desde el Gobierno Nacional se construya un relato que desplaza la responsabilidad hacia quienes hoy son las principales víctimas del deterioro económico.
No puede naturalizarse que la pobreza, sea explicada como una consecuencia de la ignorancia financiera.
No puede sostenerse que la morosidad sea simplemente el costo lógico de la recuperación del crédito cuando gran parte de ese crédito se utiliza para garantizar la alimentación diaria.
No puede hablarse de salarios reales crecientes mientras la mayoría de los estudios independientes continúan verificando que millones de hogares necesitan endeudarse para acceder a la canasta básica».
«Las estadísticas pueden interpretarse de distintas maneras. EL HAMBRE, NO», advirtieron los almaceneros, que también le dijeron al funcionario que: «Detrás de cada indicador existen personas. Existen niños y niñas que necesitan alimentarse. Existen adultos mayores que resignan tratamientos médicos. Existen trabajadores que cumplen jornadas completas y, aun así, no logran cubrir los gastos elementales de sus hogares».
Desde la comodidad de un despacho puede parecer razonable afirmar que las familias deben «aprender cuál es el límite de sus ingresos». Pero quien alguna vez tuvo que decidir entre pagar una cuota o comprar leche para sus hijos sabe que esa no es una elección financiera. Es una situación de extrema necesidad, sostienen desde el Centro de Almaceneros, que cerraron el comunicado manifestando: «Por eso creemos que ningún funcionario público debería minimizar, relativizar o ridiculizar el drama que atraviesan millones de argentinos. Gobernar exige comprender la realidad, mucho antes de explicarla. Y la realidad indica que el crédito dejó hace tiempo de ser una herramienta para crecer».
Hoy, para millones de argentinos, el crédito es apenas el último recurso para sobrevivir.
Negar esa evidencia no modifica la realidad. Simplemente la vuelve más dolorosa para quienes la padecen todos los días.




















