Economía
POCA INFLACIÓN, PERO MUCHAS CARENCIAS
De acuerdo al relevamiento efectuado por el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), dependiente del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba la inflación de junio de 2026 en Córdoba alcanzó el 1,87%, consolidando un proceso de desaceleración observado durante los últimos meses.
Este registro constituye la variación mensual más baja de los últimos once meses, reflejando una moderación en la velocidad de crecimiento del nivel general de precios.
Con este resultado, la inflación acumulada durante el primer semestre de 2026 alcanza el 16,9%, mientras que la variación interanual se ubica en 33,1%. Bajo las condiciones macroeconómicas actuales, el IETSE proyecta un cierre del año con una inflación cercana al 30,5%, aunque dicha estimación permanece sujeta a la evolución de variables monetarias, fiscales y cambiarias.
Según el IETSE, la desaceleración responde, principalmente, a dos factores. En primer lugar, a una menor incidencia de los ajustes tarifarios en los servicios públicos. En segundo término, al comportamiento del rubro «Alimentos y Bebidas no Alcohólicas», componente de mayor ponderación dentro del índice relevado por el IETSE, cuya variación fue de 1,7%, constituyendo también el menor incremento desde julio 2025.
Dentro de este capítulo, el comportamiento de la carne vacuna, producto de alta incidencia en la Canasta Básica Alimentaria, resultó determinante. Durante Junio prácticamente no registró incrementos e incluso determinados cortes evidenciaron reducciones de precios cercanas al 2%, contribuyendo significativamente a moderar la evolución del componente alimentario.
Sin perjuicio de la mejora observada en la dinámica inflacionaria, resulta importante señalar que la inflación continúa erosionando el poder adquisitivo de los ingresos reales. En consecuencia, la desaceleración de los precios aún no se traduce en una recuperación efectiva de los indicadores sociales ni del consumo de los hogares, situación que continúa reflejándose en las mediciones periódicas realizadas por nuestro Instituto.
Condiciones Sociales y Seguridad Alimentaria
Para Junio 2026, el IETSE estimó los siguientes valores de referencia:
Línea de Pobreza: $ 1.957.700-. (Canasta Básica Total).
Línea de Indigencia: $ 1.070.289-. (Canasta Básica Alimentaria).
Los resultados de la Encuesta de Hogares realizada por el IETSE continúan demostrando un escenario de elevada vulnerabilidad social y alimentaria.
Durante Junio 2026 se observaron los siguientes indicadores sociales:
- 56,6% de los hogares manifestó no haber logrado cubrir adecuadamente la Canasta Básica Alimentaria.
- Entre quienes sí consiguieron acceder a dicha canasta, el 71,2% necesitó complementar sus ingresos mediante programas de asistencia estatal.
- 11,4% de los hogares redujo su alimentación a una sola comida diaria o atravesó episodios concretos de hambre.
- 21,6% debió solicitar alimentos o asistencia económica a familiares, amigos o personas de su entorno cercano.
- 21,8% declaró haberse quedado sin alimentos en algún momento del mes.
- 32,4% experimentó situaciones de hambre sin posibilidad de satisfacerlas oportunamente.
- 53,2% redujo la cantidad diaria de comidas, siendo la cena la principal comida eliminada.
- 89% financió la compra de alimentos:
– 39,3% mediante compras al fiado.
– 38,4% utilizando tarjetas de crédito.
– 11,2% recurriendo a dinero prestado.
Apenas 10,1% logró adquirir alimentos sin necesidad de financiamiento.
Uno de los aspectos más preocupantes es el creciente deterioro del financiamiento y del crédito destinado al consumo básico.
Las tarjetas de crédito presentan elevados niveles de utilización y un incremento sostenido de hogares en situación de mora.
Paralelamente, el sistema de ventas al fiado, tradicional mecanismo de financiamiento en el comercio de proximidad, exhibe actualmente una morosidad del 28% y una incobrabilidad del 17,7%, indicadores que comprometen simultáneamente la sostenibilidad financiera de los hogares y la continuidad económica de numerosos comercios minoristas.
Consumo, Actividad Comercial y Poder Adquisitivo
Durante Junio 2026, el comercio minorista de alimentos registró una caída interanual del 8,6% en volumen, confirmando la persistente debilidad de la demanda interna.
A pesar de la desaceleración inflacionaria, el consumo continúa condicionado por la pérdida acumulada del poder adquisitivo y el elevado endeudamiento de los hogares.
En este contexto, el comercio de cercanía enfrenta una situación particularmente compleja. La combinación de menores niveles de ventas, incremento de la morosidad, mayores costos financieros y creciente fragilidad patrimonial coloca a numerosos establecimientos en una situación de elevada vulnerabilidad económica, comprometiendo su capacidad de sostener la actividad en el mediano plazo.
Consideraciones Finales
Los indicadores relevados durante Junio, permiten identificar como principal aspecto positivo la continuidad del proceso de desaceleración inflacionaria, fenómeno que representa una condición necesaria para avanzar hacia una estabilidad macroeconómica.
Sin embargo, los datos muestran con claridad que dicha mejora aún no se traduce en una recuperación efectiva del bienestar de los hogares ni de la actividad económica.
Los elevados niveles de inseguridad alimentaria, la persistente caída del consumo, el creciente endeudamiento destinado a financiar necesidades básicas y el deterioro observado en el comercio minorista evidencian que los beneficios de la desinflación todavía no alcanzan a la economía real.






















