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LOS ESPACIOS NO TAN VERDES

Fotos: Prensa UNC.

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LOS ESPACIOS NO TAN VERDES

En un informe publicado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) indican que las plazas, paseos y parques tienen un papel crucial en la regulación del clima, en la mejora de la calidad del aire y en la prevención de inundaciones en las ciudades. Además, fomentan la biodiversidad, la recreación, la interacción social, la participación ciudadana y la posibilidad de crear huertas urbanas.{

A pesar de todo ese potencial, un estudio realizado en conjunto por la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Católica de Córdoba reveló que el 62,5% de los espacios verdes (EV) de la ciudad de Córdoba carecen de suficiente vegetación, lo que pone en riesgo su capacidad de proporcionar estos servicios ecosistémicos esenciales.

La ordenanza municipal 9.962 de 1998 plantea una serie de “criterios para el diseño y conformación arquitectónico-urbanística y ambiental de los espacios verdes públicos” y propone recomendaciones de materialización, conservación y manejo integral de estos espacios.

El estudio, dirigido por Miguel Martiarena y Beatriz Giobellina, tomó como punto de partida esta norma para caracterizar el estado de estos espacios públicos de la Capital. Fue realizado a partir de una base de datos de 2020 y con posteriores recorridos de campo.

De todos modos, algunos indicadores podrían registrar alguna mejora ya que el estudio no contempla los arreglos realizados por la Municipalidad de Córdoba en el marco del programa “La plaza de tu barrio”, a partir de fines de 2021.

Los resultados

Uno de los criterios más importantes de la ordenanza se refiere a un componente clave para los espacios verdes: su vegetación. El artículo 13° plantea la necesidad de asegurar un 66% como mínimo de superficie para forestación efectiva y dar prioridad a especies autóctonas o a aquellas que tengan una mejor adaptación al medio.

De una muestra de 789 parcelas seleccionadas aleatoriamente, 493 (62,5%) presentan nulas o malas condiciones para desempeñar funciones ecosistémicas porque tienen menos del 33% de su superficie con cobertura arbórea. Estos espacios verdes no sólo incumplen con el mencionado el artículo 13°, sino que una gran parte (306 parcelas) ni siquiera alcanza un 10% de superficie cubierta de árboles.

Un segundo subgrupo de 198 espacios verdes posee un cobertura arbórea regular (entre el 33% y el 66% de su superficie está cubierta por esta vegetación) y podrían desempeñar sus funciones ecosistémicas. Representan el 25,1% del total de las parcelas relevadas.

Finalmente, sólo 98 alcanzaron una cobertura arbórea superior al 66%, la ideal en términos ambientales. Sólo representan al 12,4% de todos los espacios verdes relevados.

Otro aspecto negativo es la baja renovación del arbolado. Entre 2013 y 2020, en el 46,9% de los espacios verdes no se identificaron plantaciones recientes de árboles y la composición de la vegetación no era necesariamente autóctona, ni adaptada al clima local o asociada con fauna nativa.

Otros problemas

El estudio también indagó en otros aspectos relevantes. “Hicimos este muestreo para respondernos muchas dudas en relación a otros temas que nos parecían importantes, como la accesibilidad”, señala Martiarena.

Por ejemplo, la infraestructura de accesibilidad universal tampoco alcanza condiciones favorables. Sólo 23,5% de los espacios verdes tienen caminos perimetrales de ancho adecuado, y sólo el 13,8% de ellos están en buen estado, sin pozos ni elementos que signifiquen un riesgo o una barrera.

Además, durante el período analizado (de 2013 a 2020) apenas el 12% de los espacios verdes tenía rampas de acceso, y un escaso 1,5% contaba con juegos accesibles. Cuando se consideran los tipos de infraestructura, el 4,7% llegaba a tener tres elementos de infraestructura orientados hacia la accesibilidad.

Es también muy baja la cantidad de EV que cumplen funciones productivas, como ferias comerciales, granjas, huertas o parques forestales, o misiones educativas y de investigación. El porcentaje en este caso es de menos del 1%.

Giobellina explica que los EV cumplen un rol socioeconómico al funcionar como mercados o como lugar donde se instalan ferias o puntos de encuentros sociales. Pero también hay posibilidades de que algunos de estos espacios más grandes se transformen en huertas urbanas, en la que la comunidad puede producir alimento o “plazas comestibles” con árboles frutales.

Investigar durante la pandemia

La investigación, asentada en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la UNC fue realizada de manera interdisciplinar e incluyó a estudiantes voluntarios de la Tecnicatura Universitaria en Jardinería y Floricultura de la Facultad de Ciencias Agropecuarias.

El primer paso fue seleccionar una muestra de 789 parcelas aleatorias a partir de datos provistos por la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad de Córdoba. Posteriormente, los sitios seleccionados fueron estudiados y analizados mediante imágenes satelitales tomadas de Google Earth, actualizadas a 2021, y Google Street View, con una ventana temporal que va desde 2013 a 2020. Este proceso se llevó adelante en 2020 durante el aislamiento social y preventivo.

Cuando las medidas de la cuarentena sanitaria se redujeron, se realizó un relevamiento en campo de 25 espacios seleccionados de forma aleatoria sobre la primera muestra. Esta segunda verificación permitió sumar otros elementos que no podían detectarse mediante imágenes satelitales, como la presencia de especies nativas, nuevas plantaciones y el mantenimiento general de las instalaciones.

Participación ciudadana y conexión gubernamental

El estudio demuestra que para alcanzar la cobertura de 66% de la superficie en la totalidad de los EV se debería forestar un 87,6% del total de estos espacios de la ciudad. Pero para Martiarena, este trabajo no debe limitarse a la reforestación, sino que debe involucrar a la ciudadanía y al Estado.

La participación de vecinos y vecinas de la ciudad se convierte en uno de los pilares más importantes para proteger sus espacios verdes, ya que la ordenanza 9.962 fue aprobada por el Concejo Deliberante, pero el Poder Ejecutivo aún no la reglamentó ni fijó multas. Sólo funciona como una guía para los espacios verdes y actualmente no es exigible.

Afortunadamente, la investigación demuestra una gran participación y accionar de la ciudadanía y revela que muchos de los espacios verdes tienen intervenciones espontáneas de vecinos y vecinas que buscan “arreglar” sus plazas. Algunas de las formas más comunes de participación son plantaciones (en 23,7%) y murales (en el 15,1%).

Martiarena reconoce que estas iniciativas ciudadanas tienen un gran valor, pero resalta que el rol del Estado es fundamental y debe acompañar y guiar a los ciudadanos y ciudadanas. “

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