Sociedad
«LUNA DE BARRIO JARDÍN»
Alguien podría imaginar el cierre del hipódromo de San Isidro o el de Palermo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ese espacio destinarlo a otras actividades u otros fines?. La respuesta es no, pero en Córdoba no solamente se lo imaginan, sino que ya están cerca de concretarlo.
Esta mañana, un grupo de trabajadores, cuidadores, variadores y personas relacionadas con el turf se estuvieron manifestando frente al Hipódromo de Córdoba, ya que las autoridades del Jockey Club Córdoba, propietario del lugar, parecen decidido a cerrarlo y destinarlo para otros fines.
Según los manifestantes, esta posibilidad se viene gestando desde hace algo más de un año, donde las actuales autoridades de la institución lograron modificar el estatuto y eliminar el articulo que exigía que la actividad del caballo sea prioritaria en el club.
Según relatan los historiadores, ese predio fue donado oportunamente por la familia Espinosa para el desarrollo de la actividad del caballo, pero el tiempo pasó y los estatutos fueron cambiando y hoy del noble animal ya no se acuerdan.
Si bien el destino de ese lugar todavía es incierto, algunos dicen que podrían utilizarlo para la construcción de infraestructura para otros deportes, como el golf, el rugby o el hockey, que hoy reúnen a más socios que el espacio que tienen disponible. Claro está, en otros momentos esos espacios fueron vendidos para la construcción del country, que hoy es una de las zonas más exclusivas de la ciudad o el complejo comercial que hoy es la cara de ese espacio y que pocos conocen de los fondos recaudados por esas ventas.
Otros más arriesgados dijeron que esta decisión obedece a fines inmobiliarios, en una zona cercana al centro de Córdoba, rodeada de construcciones exclusivas.
Gustavo Salinas, con más de veintisiete años de actividad en el Hipódromo de Córdoba, dijo que hoy la situación es desesperante y a entrado en coma, que el mismo Jockey Club lo ha inducido».
Audio: Gustavo Salinas (Programador de carreras – Hipódromo Córdoba).
Consultado algunos de los manifestantes sobre la posibilidad de construir otro hipódromo en un lugar menos poblado y mantener la actividad, dijeron que financieramente es inviable y que las autoridades del club se niegan a sentarse a hablar.
Esta no es una decisión repentina, sino que desde hace varios años, las autoridades del Jockey Club Córdoba vienen llevando a cabo una política de desmantelamiento de la actividad, para restarles adeptos y convertirla en una actividad poco rentada.
El club fue vendiendo tierras de su predio de manera progresiva durante décadas, especialmente desde los años 80 en adelante. Esos loteos dieron origen a urbanizaciones como “Jardines del Jockey” y otros desarrollos en la zona sur.
No se trató de una única operación, sino de ventas parciales en distintos momentos y bajo distintas comisiones directivas.
Hoy por lo menos 50 familias dependen económicamente de manera directa del funcionamiento del hipódromo, pero otras 300 o 400 familias indirectamente también se verán afectadas por esta medida que el club parece estar decidido a tomar.
En tiempos donde el negocio, a veces es más importante que la actividad de un club, la película «Luna de Avellaneda» vuelve a tomar protagonismo, pero esta vez en el coqueto barrio Jardín Espinosa de la ciudad de Córdoba.
























