Sociedad
NI UNA MENOS
En un año en el que los femicidios ascienden a 113 en el país y suman nueve víctimas fatales en Córdoba, se realizó este viernes la movilización conmemorativa del octavo aniversario del surgimiento del reclamo por Ni Una Menos.
La marcha partió desde las 18 desde Colón y La Cañada (convocada por Asamblea Ni Una Menos) y desde Colón y Fragueiro (convocada por el colectivo Ni Una Menos Córdoba) y culminó con una concentración en el Patio Olmos.
Familiares de víctimas de femicidios junto a organizaciones que conforman la Asamblea Ni Una Menos Córdoba, llamaron a marchar en «un nuevo 3J, fecha fundamental de lucha feminista, nacida luego de la masiva y espontánea manifestación contra los femicidios con la consigna Ni Una Menos en el año 2015».
«A 8 años de ese primer #NiUnaMenos, y en un país que cuenta en los primeros cuatro meses del año con 113 femicidios y transtravesticidios, el movimiento feminista ocupa el espacio público para enfrentar las múltiples violencias machistas hacia mujeres, lesbianas, lesbianes, trans, travestis, bisexuales y no binaries, así como hacia nuestras infancias. Estas violencias se agravan en un contexto de crisis económica, ajuste y endeudamiento que genera mayor pobreza y precarización de todos los aspectos de la vida», indicaron desde la Asamblea.
Además, señalaron como responsables «a los gobiernos nacional, provincial y municipal con sus ministerios, que continúan sin asignar presupuesto y diseñar políticas públicas eficientes e integrales, mientras precarizan a sus trabajadores. A este entramado, se le suma la complicidad del sistema judicial patriarcal y el aparato represivo del Estado en la reproducción de estas violencias, el sostenimiento de las redes de trata y la garantía de impunidad para los agresores, femicidas y abusadores, a la par que se persigue y violenta a sobrevivientes de abuso, madres protectoras, periodistas y activistas que acompañan estas luchas».
«Yamila Cuello, Luz Oliva, Silvia Gallardo, Jimena Arias y Delia Gerónimo Polijo, por Tehuel de la Torre y Santiago Cancinos, por Flavia Saganías y todas las madres y los padres protectores, por Milagros Bottone, Griselda Blanco, Cecilia Basaldúa, Emilse Gajes, y Karina Bustos», son algunos de los nombres que izaron como bandera para exigir justicia desde la agrupación.
Asimismo, a través de un comunicado, la Asamblea exigió una vez más «la separación de la Iglesia y el Estado, la aplicación efectiva de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la ley de Educación Sexual Integral, y la implementación de la ley de Cupo Laboral Travesti Trans, demanda que se enlaza directamente con la lucha por trabajo genuino, salario y condiciones laborales dignas para todas y todes; señalamos una vez más que estas reivindicaciones no podrán hacerse realidad mientras se mantenga el acuerdo con el FMI y el pago de la deuda externa».
Dentro de la movilización se destacó la presencia de Mercedes Martínez, la mamá de Milagros Bottone quien fue asesinada por su padre en un violento ataque. El hecho ocurrió en una casa del barrio Alta Córdoba el 17 de mayo pasado cuando Ricardo Rafael Bottone mató a la menor de sus tres hijas, Milagros, y atacó a su exesposa. La joven murió al interponerse para salvar a su madre. Después de la agresión, Bottone se quitó la vida en el patio de la vivienda.
La participación política
Soledad Díaz, candidata a vicegobernadora por el FIT e integrante de la asamblea Ni Una Menos, explicó: «La contundencia de la movilización, a ocho años del primer ni una menos, da cuenta del absoluto fracaso de todos los gobiernos para combatir la violencia de género».
Por su parte la diputada kirchnerista Gabriela Estévez, candidata a vicegobernadora por Creo en Córdoba, manifestó: “Desde hace algunos años en nuestro país circulan discursos negacionistas que cuestionan el concepto de violencia de género y la existencia misma de esta forma específica de violencia basada en la asimetría de poder entre varones y mujeres. En esta línea, nos proponen volver a un pasado en el cual la violencia de género era invisibilizada conceptual y estadísticamente, diluyendo su especificidad – y por tanto sus razones – en el contexto de la violencia social, intrafamiliar y/o doméstica. Estos mismos sectores políticos y sociales se oponen a la implementación de la ESI (Educación Sexual Integral) en las escuelas con la tramposa consigna de ‘con mis hijos no te metas’, cuando la ESI es la mejor herramienta con la que contamos para empoderar a las niñeces y las adolescencias en la prevención de los abusos sexuales y los vínculos violentos. Hoy más que nunca tenemos que defender la ESI y exigir su efectiva implementación en cada escuela de nuestra provincia y de todo el país”.






















