DESARROLLO HUMANO
LOS CIMIENTOS DE LA RESIDENCIA
La ministra de Desarrollo Humano, Liliana Montero, inauguró la puesta en valor de la residencia Eva Perón ubicada en barrio Alejandro Centeno, al noroeste de la capital provincial.
El espacio de cuidado, dependiente de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SeNAF), alberga a 16 chicas y chicos de 5 a 16 años sin cuidados parentales que están bajo protección del Estado y fue íntegramente remodelada, renovada y equipada con el programa “Cimientos, construyendo un futuro sólido”.
El plan de refacciones se concibe desde las necesidades y derechos de quienes habitan la casa y se lleva a cabo con mano de obra la economía social, promoviendo la capacitación en oficios y la inserción laboral de cooperativas de trabajo integradas mayoritariamente por mujeres jefas de hogar.
«Cimientos» comenzó por las residencias de SeNAF y se extenderá a otros dispositivos de cuidado del Ministerio de Desarrollo Humano, como salas cuna y hogares para personas mayores.
Además de docentes, educadores y el equipo de SeNAF, del acto participaron las secretarias Eugenia Pomazán (Coordinación y Fortalecimiento Familiar) y Tamara Pez (Derechos Humanos y Diversidad).
También se hicieron presentes las juezas de niñez, adolescencia, violencia familiar y de género Susana Iris Ottogalli y Laura Judith Córdoba; las asesoras de niñez y juventud Vanesa Iñigo, Marcela Rodrigo y Malvina Maffini, y Guadalupe García y Candela Villega Chaer, de la Unidad de la Defensa, magistradas y funcionarias judiciales.
Una casa propia
Al aire libre, a la sombra de árboles añejos en el extenso parque, el sol a pleno de la tarde le puso el marco al acto de inauguración donde no faltaron los comentarios de entusiasmo y las risas de los más chicos de la casa, ansiosos por entrar a ver el resultado final de un proceso que los había tenido como protagonistas.
Las refacciones edilicias fueron integrales y abarcaron desde las tejas y las cubiertas de techo, hasta la inspección y reparación de los sistemas cloacales y de desagües, pasando por las grietas y humedades, el acondicionamiento de todas las aberturas, revestimientos, pisos y muros, la colocación de ventiladores y calefactores, el mejoramiento de la iluminación y del sistema eléctrico, la reubicación y creación de espacios de guardado, y la puesta a punto de baños, antebaños, cocina y lavadero.
Todo ello, antes de proceder a la pintura completa interior y exterior.
En el parque se hicieron trabajos de poda y se acondicionaron los cerramientos y el muro perimetral.
Mientras duró la obra, se armó un dormitorio comunitario en el quincho de la casa que ahora vuelve a recuperar su condición de salón de usos múltiples.
Durante todo el proceso, los chicos y las chicas fueron viendo la metamorfosis de la casa y opinaron sobre los motivos de los murales que decoran los ambientes, la disposición de las camas, el color de los nuevos acolchados y trabajaron junto al equipo docente los nuevos hábitos para mantener organizados los espacios comunes y personales.
La residencia mantuvo sus actividades cotidianas en un ejercicio de tolerancia y convivencia que estrechó los lazos entre el equipo docente, las arquitectas que dirigieron la obra, las integrantes de las cuadrillas de trabajo y las chicas y chicos.
Al momento de cortar la cinta, todo el mundo celebraba con alegría y mucha emoción el final de la experiencia.
“Por eso decimos que «Cimientos» es una política pública que va más allá de lo edilicio. Buena parte de que todo siga así de lindo les corresponde ahora a ustedes. A disfrutarla y a cuidarla”, les dijo la ministra a las y los pequeños grandes dueños de casa.
























